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jueves, 21 de julio de 2011

No hace falta que me digais eso de que perdeis la cabeza, por eso de sus caderas. Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa y esas maneras, y todo el remolino que forma en cada paso de gesto que da, pero, además la he visto seria, ser ella misma, y enserio que eso no se puede escribir en un poema. Por eso, eso, que me cuentas de que miralá como bebe las cervezas, y como se revuelbe sobre las baldosas. Y que fácil parece a veces enamorarse, y todo eso de que ella pueda llegar a ser ese puto motivo de seguir vivo, y a la mierda con la auto-destrucción. Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor, es un cuento que me sé desde el dia que me dió dos besos y me dijo su nombre, pero, no sabes lo que es caer desde un precipicio, y que ella aparezca de golpe y de frente para decirte: "Venga, hazte un peta, y me lo cuentas". No sabes lo que es despertarte y que ella se retuerza y bostece, luego te abraze y luego no sepas como deshacerte de todo el mundo, asique supondrás, que yo sea el primero que entiende que pierdas la cabeza por sus piernas, y el sentido por sus palabras, y lo huevos por un mínimo roze de mejilla, que las suspicacias, los disimulos cuando su culo pasa, las incomodidades del orgullo, que pueda provocarte, son algo con lo que ya cuento, quiero decir, que a mi de versos no me tienes que decir nada, que hace tiempo que escribo los míos, que yo también la veo que cuando ella cruza por debajo del cielo, solo el tonto mira al cielo, que se como agacha la cabeza, levanta la cabeza y se muerde el labio superior, conozco su voz en formato susurro, y en formato gemido y en formato secreto, que me sé sus cicatrizes y el sitio que tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría y me se lo de sus rodillas y la forma de rozar las cuerdas de la guitarra, que yo también he memorizado su número de teléfono pero también el número de sus escalones y también el numero de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerias, que no solo conozco su última pesadilla, también las mil anteriores, y yo si que no tengo cojones de decirla que no a nada, porque tengo más deudas con su espalda de las que nadie tenga jamás con la luna, y mira que hai tontos enamorados en este mundo, que se la cara que pone cuando se deja ser completamente ella, reunida en ese puto milagro que se supono que exista, que la he visto volar por encima de poetas que valian mucho más que estos dedos, la he visto formas un charco de arena, rompiendo todos los relojes que le puso el camino, la he visto visto haciendole competencia a cualquier amanecer por la ventana, no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo, que mira lo de si, un polvo es un polvo, y solo el tesoro pintado de rojo sobre las uñas y solo los sueños pueden posarse sobre las cinco letras de su nombre. Que te entiendo, que yo escribo sobre lo mismo, sobre la misma, pero razones tenemos todos, pero yo, muchas más que vosotros.

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